| Cartagena - Colombia |
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| Barrio de la Catedral: Plaza de la Merced |
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| Plaza de la Merced |
Se le llamo así, debido al Convento de Nuestra Señora de la Merced que fue levantado en la parte oriental de éste. El convento se arruino y fue abandonado definitivamente, hasta que las autoridades locales lo refaccionaran e instalaron en sus dependencias el Tribunal Superior de Justicia.
En la parte que actualmente ocupa el Teatro Heredia, inaugurado el 11 de noviembre de 1911, estuvo la capilla del Convento, y sirvió por muchos años de depósito de maderas.
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| Callejón de la Merced |
Su nombre proviene porque en el lote de terreno que ocupa el Teatro Heredia, existió la Iglesia de la Merced.
A fines del siglo pasado también fue llamado del Faro , porque el faro que funcionaba en la torre que se levanta en la muralla del baluarte de Santo Domingo, primero estaba situado en la torre de Convento de la Merced , que fue demolida cuando se iniciaron los trabajos de construcción del Teatro Heredia.
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| Calle de Don Sancho |
Primero fue conocida con el nombre de de Calle de Nuestra Señora de las Mercedes , por la cercanía del Convento fundado por la congregación de Monjas Mercedarias. Al comenzar el presente siglo, el Ayuntamiento dispuso que fuera llamada Calle Andrés del Portillo , como homenaje al notable filántropo y medico.
Según se dice, en una de sus casas vivió Don Sancho Jimeno, General español que defendió a la Ciudad Heroica desde el Castillo de Bocachica durante el ataque del Barón de Pointis el 13 de abril de 1697.
En la esquina de la calle de Don Sancho y de la Mantilla se puede ver todavía la casona donde nació el mártir y prócer Doctor José Maria García de Toledo, el 11 de febrero de 1779.
En la primera casa baja a mano izquierda, entrando a esta calle por la de la Iglesia, puede verse aún la ventana de hierro forjada con la rosa del mismo metal.
Leyenda: Se dice que en unas de las casas de esta calle ningún hijo de vecino podía vivir en ella, porque salía un Sacerdote de apellido Marín, muerto hace más de tres siglos. Lo cierto es que la casa tenía fama de “espantosa” y a las nueve de la noche no había muchacho que por su frente pasara.
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